-D: ¡ Venga, Escápate del TIEMPO !
-A: No; no puedo escapar de la REALIDAD.
-D: La realidad no existe.
-A: Tampoco el tiempo.
-D: Entonces, ¿ no hay nada ? ¿ nada de lo que escapar ?
-A: No hay donde esconderse
-D: ¿ No hay escapatoria ? ¿ Estamos (atrapados) en la RED ?
-A: Sí; en la red de nuestras REPRESENTACIONES: eso es lo único real.
-D: Pero, las PERSONAS somos...
-A: ... los personajes de las representaciones.
-D: Oye, mira: se de una emisora que da "Información de los mercados en tiempo real.
-A: Si: retransmisión en directo del zumbido de "las moscas del mercado" (1)
-D: Pero, piensa: haz MEMORIA.
-A: ¡ Ah, sí ! Recuerdo que...
-DECÍAMOS
-AYER...
(1) Friedrich Willhem Nietzsche: "Así Habló Zaratustra"
Federico Soto Díaz-Casariego
Profesor de Economía Política de la Facultad de Ciencias Políticas y de la Administración de la Universidad Complutense de Madrid, España
Decíamos Ayer es una Asociación Universitaria con base en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid España. Somos una asociación de jóvenes politólogos y sociólogos, aspirantes a politólogos y sociólogos, abierta a todos aquellos que compartan con nosotros un pensamiento crítico y quieran recuperar la memoria histórica de nuestro país y, por extensión, de todo el planeta Tierra. Desde un primer momento hemos de decir que, citando al profesor de esta casa e intelectual comprometido Juán Carlos Monedero, el pensamiento crítico actual ha de cumplir dos premisas fundamentales: "Objetivo Siempre, Imparcial Nunca". Por lo tanto, es menester aclarar que nuestro criticismo es dialéctico, empírico, científico, racional, pero a la vez crítico. Sólo aquellos que preguntan por lo que ocurre a su alrededor podrán saber dónde se esconden las armas para modificar su entorno. Por lo tanto, nuestro pensamiento se basa en la tradición intelectual del materialismo dialéctico y el materialismo histórico con una visión renovada y plural de esas dos ramas de análisis de la sociología científica.
Los temas que trataremos en nuestra Asociación y que plasmaremos en esta web versarán sobre los más variados ámbitos del campo intelectual y cultural sobre los que se mueve la humanidad, y siempre desde el certero empirismo dialéctico del materialismo. Por lo tanto, desde la política hasta la historia, pasando por la antropología, la sociología, la ciencia, la filosofía, el arte, la economía, la investigación social y las relaciones humanas, TODAS serán analizadas y estructuradas desde el punto de vista dialéctico. ¿ Y por qué desde el punto de vista dialéctico y no otro ?
El filósofo frances Henry Lefevbre señaló acertadamente cómo a lo largo de toda la historia de la humanidad, tres "y sólo tres", han sido las visiones del mundo que han servido para analizarlo.
1. La primera visión es la Metafísica o Religiosa, de origen cuasi ancestral -origen que trataremos desde un punto de vista crítico en esta Asociación-, y pergeñada hasta la actualidad desde el punto de vista de origen judeocristiano. Según esta visión, el mundo es un "valle de lágrimas", donde el hombre está de paso y sólo para sufrir. Esta visión pone énfasis en la posición del hombre como mero siervo de un ser o seres de origen paraterrenal, al que debe pleitesía y obediencia. Ese ser o seres, a su vez, ofrecen cierta protección a cambio de vasallaje moral y social. Mediante unos representantes de esos seres paraterrenales en la Tierra, los hombres viven a través de esa visión con la esperanza de alcanzar tras la muerte una vida mejor. Esta visión metafísica o religiosa fue la única, con sus diversas variantes, tanto en la Edad Antigua como en la Edad Media llamadas actualmente. Todavía esta visión está presente en la humanidad.
Se trata sin duda de una visión que aliena al ser humano hasta la extrusión del ser en sí del hombre hacia campos intelectuales utópicos y esclavistas. La visión religiosa del mundo, salvo en casos excepcionales en los que las perspectivas del hombre son vistas desde el punto de vista dialéctico y que son reprimidos por aquellos que defienden ferreamente esta reaccionaria y jerarquizante postura intelectual, ha de ser analizada, criticada y desenmascarada por aquellos que, como los miembros de la Asociación Decíamos Ayer, siguen el pensamiento crítico, empírico y dialéctico con rigor, eficacia y entusiasmo.
2. La segunda visión del mundo es la individualista o liberal, que nace, como ente sin formar, en el Renacimiento y es formulada por los intelectuales liberales británicos y franceses de los siglos XVI, XVII y XVIII de La Era Actual. El pensamiento individualista liberal, en sus comienzos, sirvió como acicate de lucha frente al metafísico o religioso, ya que su máxima premisa consiste en poner al hombre como ser libre por antonomasia, cuya voluntad es superior a cualquier hombre. En base a esa libertad del hombre -del ser humano-, la sociedad humana ha de desarrollarse y crecer, en base a una armonía que se establecerá sola. Por lo tanto, todo aquello que frene esa libertad (el Estado, la Religión, la ignorancia) debe ser combatido o, como después la historia demostró en la práctica, reformado y adecuado bajo esta segunda visión. La Razón, como arma del hombre contra la opresión moral y social, la democracia -desde el punto de vista liberal e individualista, que pasó de ser una "democracia" de notables a la actual democracia liberal representativa-, es la que hace al hombre evolucionar hacia la perfección de esa libertad. La propiedad, de la que todo hombre es merecedor, en mayor o menor grado, es la base económica de esa libertad y del sistema liberal e individualista.
El curso de la historia ha demostrado con creces que la adaptación de la visión individualista a la anterior visión metafísica ha deformado las pretensiones de esa visión individualista del hombre, o quizás al revés, ha demostrado la verdadera faz de esa visión. La visión individualista o liberal, al predicar la libertad individual cumple un viejo anhelo de todo ser humano, el derecho a la reafirmación personal. Sin embargo, esa reafirmación personal en una sociedad cuya economía está basada en el derecho de propiedad, en la que la acumulación de esas propiedades mediante la asociación de varios de esos propietarios, sobre todo de los propietarios de los medios de producción de la economía de esa sociedad, crea nuevas feudalidades sociales, grandes propiedades privadas de los medios de producción de la economía de una o varias sociedades que, amparadas en el poder de Estados fuertes, conforman un imperialismo económico agobiante a todos aquellos que no son propietarios de esos medios, tanto los que viven de vender su capacidad, su fuerza de trabajo a los propietarios de esa propiedad, como de aquellos que, lejos o cerca de aquellas, sienten como su libertad individual está condicionada por una desigualdad injusta y deleznable, inhumana y alienante, que además es justificada en nombre de esa libertad que la propia visión individualista o liberal se ha encargado de, en algunos casos aplastar, en otros, de marginar. El materialismo dialéctico y el materialismo histórico, armas empíricas irremplazables y fundamentales del pensamiento crítico y la sociología científica, ha de estar preparado para desenmascarar las falacias ilusorias con las que la visión individualista del mundo miente y explota y oprime a toda la población mundial, condenando a millones de personas en nombre de la libertad al ostracismo social y a la miseria, mientras la libertad individual es diréctamente proporcional al nivel de renta que el miembro de la sociedad individualista y liberal -la sociedad capitalista- tiene. La dialéctica lucha para erradicar esta visión periclitada de la razón que tanto pregona el individualismo liberal.
3. La tercera visión del mundo, y la más reciente en el tiempo, es la visión dialéctica o materialista, es decir, la visión del Materialismo Dialéctico y del Materialismo Histórico. La dialéctica demuestra que el mundo, las relaciones que se producen en todo el mundo y sus resultados, son producto del choque constante de conceptos contradictorios -que no es sinónimo de contrarios, aunque también puede darse ese caso-, que se relacionan entre sí de manera dialéctica, en una escala infinita, influenciandose unas a otras, y dando como resultado un acontecimiento. La fórmula, ya vislumbrada por Hegel, es Tésis + Antítesis = Síntesis = Nueva Tésis. Es decir, tanto en el mundo físico, en el natural, como en el social, la acción de una serie de intervenciones en el entorno modifica ese entorno. Esas intervenciones son infinitas y se influencia unas a otras constantemente. Entre las "tesis" se puden producir alianzas que modifiquen el entorno en el que se mueven y cuyo resultado afecta tanto al tiempo presente como al futuro. Por tanto, toda la naturaleza, tanto humana como no humana, es dialéctica. El hombre es el único ser conocido capaz de modificar dialécticamente y por voluntad propia el entorno que le rodea para mejorar su situación personal. El medio del que se vale el hombre para modificar la realidad, la naturaleza, es el trabajo, es decir, una mezcla de esfuerzo intelectual y físico que cambia prodigiosamente la naturaleza en beneficio de aquel que lo emplea. Esa relación dialéctica del hombre con la naturaleza se dio durante miles de años, cuando el hombre formaba parte activa de la naturaleza, lo que algunos antropológos decimonónicos denominaron "el comunismo primitivo". Sin embargo, con la llegada de la agricultura, la división del trabajo y la propiedad privada de los medios de producción en manos de unos pocos -factores decisivos para el desarrollo histórico del ser humano, pero también causantes de desigualdades-, se produce la alienación de la relación dialéctica del hombre con la naturaleza. A partir de esa alienación surgen las otras dos visiones anteriormente citadas, la metafísica o religiosa y la individualista o liberal, como superestructura ideologíca que legitiman sistemas económicos jerarquizantes y desigualitarios de las que surgen sistemas sociales esclavistas o desigualitarios. De ahí se desprende el Materialismo Dialéctico, de los que se desprenden una determinada filosofía y una moral concreta -moral en la visión dialéctica del mundo no es sinónimo de moral religiosa o ideológica, sino de moral empírica, de moral racional y palpable por todos los seres humanos; una moral, por tanto, dialéctica, revolucionaria, humana-.
Del Materialismo Dialéctico se deduce el Materialismo Histórico, que aplica la relación del hombre con su entorno natural a la historia. El Materialismo Histórico demuestra que las relaciones dialécticas, en grandes saltos generacionales, entre los seres humanos, y debidos al nacimiento de la propiedad privada de los medios de producción de la economía de una sociedad, se producen entre grandes grupos de seres humanos cuya principal característica es su puesto social en base a la producción de la economía de esa sociedad, es decir, las clases sociales. Siempre ha habido, en todas las etápas históricas posteriores al "comunismo primitivo", ha habido una clase dirigente poseedora de los medios de producción de la economía de la sociedad en la que ellos mandaban, y valiéndose de diversos resortes de poder (Estado, latifundios territoriales, grandes propiedades privadas de los medios de producción de la economía en forma de empresas nacional o multinacionales), o ideológicos (cualquier tipo de superestructura ideológica justificativa de ese sistema social injusto: "la ideología dominante es la ideología de la clase dominante", señalo acertadamente Marx. La relación dialéctica que ha permitido los cambios, la evolución, de esas sociedades hasta la actualidad, se debe a la relación dialéctica suprema motor de la historia de la humanidad: la lucha de clases.
La dialéctica demuestra que la lucha de clases, al ir desechando a algunos agentes dialécticos (clases sociales) durante el proceso histórico, ha llegado a polarizar esa lucha en dos clases sociales: la burguesía, dueña de los medios de producción de la economía de la sociedad de la actual Edad Contemporanea, llamada así en Nuestra Era, y que maneja a su antojo cualquiera de las tres visiones del mundo para justificar su dominio, frenando mediante la violencia y la calumnia el desarrollo dialéctico de la humanidad; y el proletariado, clase social dialéctica por excelencia, y último eslabon en la lucha dialéctica histórica de todas las clases sociales hacia la emancipación de la raza humana. Por lo tanto, desde Decíamos Ayer, apoyamos esa lucha y la sustentamos intelectualmente desde nuestra posición de estudiantes universitarios dialécticos.
Decíamos Ayer es, por tanto, un grupo cultural, intelectual, dialéctico, crítico, objetivo pero no imparcial, empírico y aliado de la humanidad progresiva. El nombre de nuestra asociación viene de la frase que dijo Fray Luís de León al retomar sus clases tras abandonar la cárcel, frase que también pronunció, emulando y homenajeando en cierto sentido al anterior, D. Enrique Tierno Galván, intelectual dialéctico socialista español y ex-Alcalde de Madrid ya fallecido, al retomar su cátedra tras tiempo de silencio forzado por el fascismo franquista. Es por tanto el nombre de nuestra asociación un homenaje al no rendirse en la lucha por la emancipación del ser humano a través de la cultura dialéctica, crítica y, por qué no decirlo, revolucionaria.
Homo Est Deus
Santiago Armesilla