La idea de Indalecio Prieto en 1933 acerca de trasvasar agua desde la cuenca del río Tajo a la del Segura con el fin de acabar con el “desequilibrio hidrológico” de la península Ibérica fue retomada por el gobierno franquista en 1966 como parte de los planes de desarrollo. Un estudio económico de 1968 cifraba la inversión prevista en 14.500 millones de pesetas, aunque finalmente se superaría con creces la inversión final en un 300%, siendo ésta de más de 40.000 millones de pesetas.
En 1971 se aprueba la “Ley de Aprovechamiento conjunto del Tajo-Segura” estableciéndose un caudal de trasvase de 600 Hm3 en una primera fase y de 1.000 en una segunda, con los que se cubriría el déficit de las 90.000 ha. de regadíos legales existentes, pudiéndose ampliar a más de 150.000 en un futuro. Tras su inauguración en 1979 se habló de ampliar hasta casi las 180.000 ha. los regadíos legales.
En 1979 se inauguró finalmente la mayor obra hidráulica de la historia de España. La magnitud de esta empresa se puede comprobar en los más de 300 Km. de recorrido del trasvase. Los embalses de Entrepeñas, en Guadalajara, y Buendía, entre Cuenca y Guadalajara, son los encargados de abastecer de agua al mismo, que a través de su receptor, el embalse de Bolarque, en la confluencia de los ríos Tajo y Guadiela, bombea agua por de dos enormes tuberías hasta el embalse de la Bujeda, creado específicamente para el trasvase y a mayor altura que el anterior, de donde sale el canal que lleva el agua hasta el de Alarcón y, posteriormente, hasta el de Talave, en el río Mundo, ya dentro de la cuenca del Segura. En mitad de este recorrido hay una desviación hacia las Tablas de Daimiel.
Aprovechando el curso del Mundo se conduce el agua hasta el azud de Ojos, ya en Murcia, de donde se bifurca la canalización en dos: el canal que sale hacia el este conduce agua hasta los campos de Alicante y Cartagena, y la que sale hacia el oeste lo hace hasta los campos almerienses. Una tercera pequeña bifurcación riega las vegas alta y media del Segura.
El año 2005 ha sido de pocas lluvias y de muchos días soleados, lo que ha provocado que los campos se secasen y los cauces de los ríos llevasen menos agua. Los cultivos de Murcia, Alicante y Almería corrían serio peligro de perderse en gran parte, con lo que el Gobierno murciano solicitó más agua de la cabecera del Tajo. El 30 de septiembre el Consejo de Ministros1 se aprueba el trasvase de 39 Hm³ al Segura que no dejó contento a nadie: mientras el Gobierno de Castilla–La Mancha sólo quería que se cediese lo justo para el consumo humano, el murciano solicitó el doble de lo aprobado.
Desde 1980 hasta 2004 se ha trasvasado un total 8.414 Hm³, lo que supone mas de 350 Hm³ al año. Cuando se aprobó el último trasvase el agua embalsada en los pantanos cedentes agua era de 332 Hm³ y a finales de noviembre era de 286, según los datos del Ministerio de Medio Ambiente, que se reparten 153 en el de Buendía y 133 en el de Entrepeñas. Si le añadimos que la capacidad total de ambos es de 2.474 Hm³ (1.639 tiene el de Buendía y 835 el de Entrepeñas) podemos comprobar que están al 11’5% de su capacidad. Según los expertos en materias hídricas los embalses por debajo de un 10% de su capacidad no contienen agua utilizable, sino lodos y aguas no aprovechables, pudiéndose considerar entonces como “pantano muerto”. Igualmente la “Ley 10/2001 de 5 de Julio, del Plan Hidrológico Nacional” cita textualmente que “se considerarán aguas excedentarias todas aquellas existencias embalsadas en el conjunto de Entrepeñas-Buendía que superen los 240 hm³. Por debajo de esta cifra no se podrán efectuar trasvases en ningún caso”.
Consecuencia directa de la escasez de agua en “El Mar de Castilla”, como se le conoce popularmente al conjunto de los pantanos de La Alcarria (Entrepeñas, Buendía, Bolarque, Zorita, Almoguera y Estremera), es la pérdida de su calidad. El Trasvase ha impedido fijar caudales ecológicos en el Tajo, con lo que la salinización de las aguas y la desaparición de gran parte de la fauna fluvial está comenzando a ser un problema serio en estos embalses, que, sin duda, revierte también en el resto del río hasta que se hace Tejo y muere en el Mar de la Paja rodeando Lisboa, provocando que el escaso caudal que fluye por su cauce afecte a distintos espacios protegidos como el Parque Natural de Monfragüe, en Cáceres, varias reservas naturales que hay en su recorrido, Zonas de Especial Protección de Aves (ZEPA), etc.
Pero la sobreexplotación del Trasvase no sólo afecta negativamente al medio ambiente; también lo hace sobre la economía. La cuenca alta del Tajo, es una de las regiones más atrasadas del país, con una población en declive que no ve cubiertas sus expectativas de desarrollo y ni tan siquiera sus necesidades de abastecimientos. Las vegas que hoy cubren las aguas de los pantanos de Entrepeñas y Buendía eran de ricas tierras de huertas y viñedos que ofrecían una gran posibilidad de desarrollo a pueblos como Durón, Sacedón o Buendía. Con la construcción de estos dos enormes embalses en los años 50 la economía de la zona tuvo que variar y adaptarse al nuevo paisaje que ofrecían los nuevos “mares” del Tajo. Las centrales hidroeléctricas y el turismo empezaban a ser partes importantes en el desarrollo de La Alcarria Baja. En las décadas siguientes empezaban a aparecer urbanizaciones y embarcaderos alrededor de los pantanos y las embarcaciones ya eran parte de las fotografías típicas de los pueblos. La agricultura se desplazó varios kilómetros hacia el interior a tierras menos espaciosas, debido a la orografía de la zona, y no tan productivas pero que sin embargo gracias al agua embalsada se podían permitir cultivar.
En el día de hoy La Alcarria Baja es una de las comarcas más atrasadas del país, con una población en declive que no ve cubiertas sus expectativas de desarrollo y ni tan siquiera sus necesidades de abastecimientos. Mientras Murcia, Alicante y Almería han sufrido un gran desarrollo económico, la cuenca cedente se ha estancado económicamente entrando en un fuerte declive por no disponer de caudales para su propio uso y por los embalses que hipotecaron su futuro. Con los pantanos a menos del 20% de su capacidad el turismo se ve mermado con un descenso constante de visitantes a la zona, las centrales hidroeléctricas están funcionando al mínimo de su capacidad (Entrepeñas está produciendo energía al 8’5% de su capacidad total y Buendía al 0’7%, según datos del Ministerio de Medio Ambiente) y la agricultura sedienta se está inclinando cada vez más hacia el secano, justo el efecto contrario que se da en una comarca rural en desarrollo. Se da la paradoja de que, pese a tener dos grandes embalses de agua a pocos kilómetros, la mayoría de los pueblos de la comarca en verano tienen que llenar sus depósitos con el agua que les llega a través de camiones cisterna y sufren restricciones todos los días durante la mayor parte de las horas.
Con la construcción del Trasvase se prometieron inversiones económicas que nunca llegaron suficientemente a la comarca debido a la mala gestión que de la misma ha ido realizando el Gobierno castellano-manchego , prefiriendo invertirlo en el desarrollo de La Mancha. Ejemplo de ello es el proyecto de trasvase de agua a La Mancha desde el Tajo, dejando estancada la deprimente situación de La Alcarria Baja en beneficio del desarrollo manchego. Pero este es otro punto a estudiar aparte con más detenimiento.
Estos efectos se ven cada vez más agravados si observamos varios puntos polémicos que se suceden en el trasvase: no hay una fecha de revisión de los caudales del río Tajo a pesar de la graves situación medioambiental antes descrita que sufre en todo su curso y pese a las llamadas de atención de Portugal por incumplir el caudal mínimo acordado por los dos países que debe llevar el río al cruzar la frontera; en torno al 22% del agua trasvasada se pierde por las filtraciones, evaporación y regadíos ilegales en el recorrido del canal del trasvase y tampoco se sabe el destino de 167 Hm³ que se trasvasan anualmente; los 350 Hm³ trasvasados al año demuestran que los cálculos de la cabecera del Tajo inicialmente concebidos para aportar agua a la cuenca del Segura fueron totalmente inexactos, y no se contó con el consenso de las comarcas cedentes del agua.
Por otra parte, el desarrollo económico de Murcia, Alicante y Almería está sujeto a la incertidumbre del agua que llega desde el Tajo a través de una tubería que revierte en los agricultores del sureste de España en una absoluta dependencia del Trasvase. Esto se agrava con el enorme aumento del consumo de agua, ante lo cual surge una pregunta: ¿de cuánta agua dispone Murcia y cómo la gasta? Según los datos oficiales el agua disponible en esta región suma 1.080 Hm³, de los que 730 proceden de los recursos renovables propios procedentes de los ríos de la cuenca del Segura y de la explotación sostenible de los acuíferos, 100 de la reutilización de aguas y 250 de la trasvasada desde el Tajo. Pero estos parámetros son realmente muy superiores debido a una sobreexplotación de los acuíferos estimada en 310 Hm³, según los estudios del Proyecto de Directrices del Plan Hidrológico de la Cuenca del Segura en 1992, y más en ahora 2005.
La necesidad de agua de los cerca de 1.500.000 habitantes que tiene Murcia, y que va en aumento, tienen en sí tres componentes:
- La cantidad de agua que permite cubrir las necesidades básicas, estimada en 120 Hm³/año si tenemos en cuanta que el consumo medio de agua en España por habitante y año es de 80 m³.
- La que permite disfrutar de una adecuada calidad de vida, tratándose de los volúmenes de agua que no necesariamente están vetados a su aprovechamiento por actividades humanas, pero que deben garantizar la salud de nuestro medio ambiente y contribuir a la de la población. Documentos oficiales indican que el caudal mínimo de los ríos ha de ser de 4 m³/s pudiéndose establecer una cifra de 150 y 200 Hm³ anuales.
- La necesaria para generar riqueza económica correspondientes al uso aplicado a la producción agraria, la industria, la actividad turística, etc. Para ello en la cuenca del Segura todavía se dispondría, según los datos oficiales, de 800 Hm³ sin poner en peligro la sostenibilidad global de los recursos hídricos.
Pero estos datos por desgracia no se cumplen. Según datos de 1992 (hace por tanto 13 años, quedándose cortos en el día de hoy) 230 Hm³ se destinan al abastecimiento de poblaciones, industria y turismo, 80 a la llamada “demanda medioambiental” y 1.850 al regadío agrario. Claro, que la superficie regada en Murcia era entonces de 257.000 hectáreas y se ha ido aumentando esa superficie en 10.000 hectáreas anuales, muchas de ellas de manera ilegal ya que cada año la Guardia Civil cifran 5.000 nuevas hectáreas de regadíos ilegales en Murcia y en la Comunidad Valenciana.
A todo esto hay que tener en cuenta los nuevos proyectos urbanísticos que incluyen cerca de 55 campos de golf entre Murcia y la Comunidad Valenciana que se sumarán a los 25 ya existentes. Para regar estos 70 campos de golf se necesitarán más de 100 Hm³ anuales extras al ya excesivo consumo de agua del sureste español.
La sequía que se ha vivido en el año 2005, y que posiblemente perdure en los próximos años, no ha hecho más que sacar a la luz los problemas medioambientales y de desigualdad económica entre unas regiones y otras de España ya existentes desde décadas atrás, demostrando la insostenibilidad de una enorme obra hidráulica como es el Trasvase Tajo-Segura. Parece ser que tiene los días contados y que el nuevo Plan Hidrológico Nacional prevé nuevas soluciones de abastecimiento de agua para el sureste español, pero sin un control exhaustivo del consumo de agua se quedará en un nuevo fracaso sin una solución aparente. Pero a partir del fin de este trasvase deberemos tener los ojos puestos en otro que sin duda no estará exento de polémica: el Tajo-La Mancha.
David Esteban Serrano
1 Ley sobre el aprovechamiento conjunto del Tajo-Segura del 19 de junio de 1971. Según esta Ley, si entre los embalses de Entrepeñas y Buendía, suministradores del agua del Trasvase Tajo-Segura, suman reservas inferiores a 554 Hm3, será el Consejo de Ministros quien deba decidir la cantidad de agua a trasvasar, y no la Comisión Central de Explotación del Acueducto Tajo-Segura como lo haría en casos normales.