El portavoz de Batasuna, Pernando Barrena, protesta contra las primeras acciones del gobierno después de la Tregua anunciada por ETA. Barrena se mostró decepcionado por las detenciones en Bilbao de dos miembros de la banda y exige claridad en el proceso de paz. Por su parte el Gobierno coopera con la oposición para tratar el alto el fuego. Todos buscan la paz.
Paz que los actores de este proceso entienden de formas distintas. Las peticiones de Batasuna no sólo exigen la extradición de presos al País Vasco, también desean un intermediario europeo que ayude al diálogo en el camino hacia la paz. ETA parece sincera, en el comunicado que inició la tregua se señalaban condiciones que inspiran confianza para todos. En dicho escrito se destacaban puntos como “impulsar un proceso democrático en Euskalerria” o “alcanzar la paz mediante el diálogo, la negociación y el acuerdo”. Epígrafes que recuerdan extrañamente a los que remitió el IRA en su declaración del Alto el fuego en 1994, y que inició la desarticulación del Sinn Fein en Irlanda. Gerry Adams ha mostrado su apoyo a dicho proceso, y piensa que es un buen paso para que España olvide el terrorismo y viva en Paz.
Paz que Rajoy y Zapatero entienden que debe empezar con la unión de posturas entre el Gobierno y la oposición. El fin de ETA es más importante que cualquier periodo electoral, por eso el presidente del gobierno y el líder del PP han empezado ha unificar sus posturas durante esta semana en La Moncloa. Ambos prometen trabajar, codo con codo y, sin que sirva de precedente, para valorar las peticiones de la banda. Puede que sea el momento de que este gobierno pase a la historia por ser el primero en trasladar los presos etarras a cárceles del País Vasco. No hay que olvidar que aún hoy alrededor de 600 presos se reparten en cárceles de México, España, y Francia. El Gobierno también recibe el apoyo, condicionado, de La Asociación de víctimas del terrorismo (AVT). La agrupación capitaneada por Alcaraz da un giro y abandona su posición de los últimos años, basaba en insultar a los asesinos mientras ignoraban los adelantos en el proceso de paz. Quizás olvidar el protagonismo y escuchar las nuevas posturas sea la mejor forma de luchar en memoria de sus familiares asesinados.
La desaparición de la Banda Terrorista ETA es la crónica de una muerte anunciada, si nos remitimos a sus acciones en los últimos años. Entre 2001 y 2004 la banda realizó 14 atentados, una cifra muy baja en comparación con los 15 de 1999, uno de los años de mayor actividad.
Euskadi Ta Askatasuna nació en 1959 con el objetivo de defender el euskera, el etnicismo, y la independencia de los territorios que por derecho propio pertenecían a Euskadi. Casi 50 años después y tras 817 muertos, la banda terrorista acerca sus posiciones al gobierno. Si ETA se mantiene firme, el acuerdo podría estar a sólo 600 presos de distancia.
Carlos Limón