La entrevista que la organización independentista ETA concedió a Josu Juaristi, director del diario GARA, ha sido la primera declaración de intenciones a la luz pública de la banda terrorista desde el comunicado de finales de marzo en el que anunciaba por vez primera en la historia de la formación abertzale un “alto el fuego permanente”, ya que el resto de treguas concedidas a lo largo de nuestra joven democracia, tenían un carácter mucho más indefinido y sus bases estaban sentadas sobre el cumplimiento de una agenda política muy ideologizada. Es precisamente esta ideologización la que regresa en los postulados que la banda sostiene en esta entrevista. Tratando de hacer un análisis lo más científico y objetivo posible del contenido político y teórico de la misma, al ser la imparcialidad imposible e inalcanzable en cualquier ciencia social objeto de estudio, voy a tratar de extraer los contenidos más significativos:
La primera conclusión que se puede deducir, es que el mensaje político va dirigido claramente a los grupos sociales y a la militancia que comulga de una forma u otra con la organización independentista. Mientras, el comunicado del alto el fuego, era un texto cuidadoso y minuciosamente elaborado etimológicamente, cuya finalidad era la de sentar las bases con el gobierno central, autonómico y los partidos políticos vascos, y que muy probablemente habría sido pactado con los “agentes” (como la propia banda denomina a los actores políticos que intervienen en el proceso) de Moncloa, encontrando un vocabulario con cierto signo de moderación, descargado de contenido ideológico (todas las reivindicaciones socialistas desparecen por ejemplo) e invitando a todas las partes implicadas a participar en un proceso en el que estaban dispuestos a ceder el único y exclusivo protagonismo a las fuerzas políticas, tanto nacionalistas como no nacionalistas, para buscar una solución al conflicto de Euskal Herria (que era asimismo la condición intrínsicamente necesaria que solicitaba el Gobierno Español para iniciar el proceso de diálogo). Dicho comunicado, que no era sino la plasmación práctica de la culminación de una etapa iniciada con la declaración de la izquierda abertzale en el estadio de Anoeta, representada por la formación ilegalizada Batasuna, da alas a una solución negociada del final de la violencia y abre la posibilidad de iniciar un proceso similar al del IRA y el partido independentista republicano Sinn Feim en Irlanda del Norte. Pero ni la cúpula de ETA ni la de Batasuna pueden permitirse el perder e apoyo y la confianza de las masas que llevan a sus espaldas, y el único discurso que ha podido y puede movilizarlas y mantenerlas cohesionadas en un momento tan trascendental, es ese discurso milenarista y maniqueo, anclado en las raíces del nacionalismo vasco más aranista (refiriéndonos a los años fundacionales de EAJ-PNV), aderezado con las pinceladas de un socialismo difícil de definir, pero cuya fusión logra un discurso ultra nacionalista capaz de movilizar a casi 200.000 ciudadanos, que de una forma u otra, avalan la existencia de la banda. Es por ello, por lo que en esta entrevista, regresan a ese corpus de ideas. Es curioso y de notable importancia el destacar, que a pesar de tener la entrevista una longitud nada desdeñable (20 páginas agrupadas en una multitud de preguntas por parte del periodista), las respuestas de los líderes independentistas no son más que una reiterada clonación de la primera pregunta. Sorprende el encontrar preguntas tan radicalmente variadas y alejadas en coordenadas de espacio y tiempo (Estado Español, Estado Francés, contexto internacional, Presidente Zapatero, actitud del PNV y el Lehendakari, actos violentos de la Kale Borroka, extorsión a empresarios), y encontrarnos con un paquete de ideas simplificado y monótono, de cuyo interior quisiera de nuevo destacar la piedra angular milenarista, al quedar claramente definidas las 3 etapas de esta concepción de los movimientos sociales. Maniqueísmo: Los que niegan a la Tierra de Euskal Herria de un lado y los defensores de la misma del otro, en una visión dualista de la realidad simplificada a dios y diablo en donde no cabe la reconciliación sino tan solo la sumisión. Apocalipsis: La opresión que sufren los patriotas de Euskal Herria, las torturas a los presos políticos etc., vaticinan la llegada del Apocalipsis como combate final entre el bien y el mal, a la usanza de la peste negra de 1348 en Europa, cuyo drama provocó el surgimiento de movimientos milenaristas, al sentir que la llegada de los dramas y las penurias nos indican que el combate final esta próximo, combate final que nos ha de llevar al último estadio, la Edad de Oro: La era de felicidad y perfección donde todos viviremos en paz, justicia y armonía que siempre habría existido en algún tiempo primitivo y ancestral del planeta Tierra, y en la ideología abertzale se ve claramente reflejado, al vaticinar la llegada inminente (en la entrevista no se deja de hacer alusión a la importancia de que los pasos hacia la autodeterminación se den raudos y veloces, y se culpa a PSOE, PSE y PNV de querer aminorarlos) de la independencia de la madre patria, donde todos los ciudadanos de Euskal Herria podrán vivir en libres del yugo fascista y jacobino hispano-galo. Asimismo, la existencia y origen ancestral de esta Edad de Oro vasca, se encontraría en la etapa anterior a la romanización de la península, y tendría su máximo exponente en los Kaserri (caseríos), donde los auténticos patriotas de la raza vasca, vivían unidos en la armonía con los bosques encantados (mito de Aitor). La realidad de tradiciones culturales como los Aiskolaris (Juegos de Campo), la supervivencia del idioma Euskera (único pre-románico y de origen no latino en España) o los específicos rasgos faciales de muchos habitantes de Euskadi, ayudan a recargar de energía al discurso nacionalista y a que sus seguidores puedan creer en la patria vasca.
El auge de esta clase de nacionalismos ultra-ortodoxos no se encuentra solo en Irlanda o Euskadi, sino en infinidad de puntos del globo terráqueo como Irán, Serbia o Chechenia. La derrota y capitulación de los ideales internacionalistas de la izquierda clásica, ha provocado la traslación de esas utopías defenestradas hacia otras renacidas de sus cenizas y con mayor posibilidad de triunfo como las nacionalistas. Además, su fusión con el fundamentalismo religioso, las convierte en un tandem perfecto para crear redes que impulsen la movilización y posibiliten el cambio y la ruptura social. En conclusión: las ideologías pueden nacer, crecer, reproducirse y morir, a imagen y semejanza de los seres vivos, pero el milenarismo es un fantasma que deambula, vaga y anida en las células de todas ellas, se trasmite de unas a otras, y es buceando en el desciframiento y la comprensión de su significado histórico político y social, donde podemos encontrar la clave para analizar la actitud de ETA, su táctica de jugar a un doble partido con sus adversarias y sus propias masas militantes (el Alto el fuego y esta entrevista transcurrido, tienen una clara proyección cíclica para el futuro), y quien sabe si la llave maestra para encontrar la solución a este conflicto nacional, territorial y religioso.
Miguel Candelas.